Las moscas son parte de casi todo ámbito terrestre: la pradera, el bosque, la playa, la calle, el bar y cualquier edificio público o estatal. Las moscas, junto a los mosquitos y sólo después del hombre y demás patologías, son los seres vivos más prolíficos en términos de crear muerte. Paradójicamente, también su importancia radica en el hecho de que son organismos que reciclan los desechos de origen animal y vegetal –una actividad fundamental para el devenir vital terrestre. Las moscas transmiten enfermedades y pensamos en el dinero…Cuando pensamos en el dinero pensamos en un hombre que tiene y en otro que no tiene, en una mano que recibe y en otra que da. Cuando pensamos en el dinero pensamos en papel para atrapar moscas.
El hombre que tiene, en la mayoría de los casos, no tiene la capacidad de atribuirle un justo valor a las cosas; y algunas de las cosas que tiene y algunas de las que desea tener, son generalmente innecesarias. En la pirámide del problema de la escasez, tiene una severa responsabilidad. El hombre que tiene es indiferente y no-empático socialmente. Puede obrar por el colectivo y no lo hace –tampoco debería tener por qué hacerlo. Su cambio de actitud social requiere atravesar un despertar de conciencia y el estímulo necesario para que ocurra este fenómeno de transformación no es de índole material.
El hombre que no tiene, en la mayoría de los casos, sabe atribuirle un justo valor a las cosas- aunque esa virtud para la medición está dirigida generalmente hacia lo que no tiene. He aquí la distorsión de valía que cifra la magnitud de su rencor. Cuando no tiene, envidia, y cuando tiene, porque no está educado en el tener, es prepotente e impetuoso. En la pirámide del problema de la escasez, tiene una severa responsabilidad. No conoce la consistencia y sólo es empático en términos de igualdad de situación material. Su cambio de actitud social requiere atravesar un despertar de conciencia y el estímulo necesario para que ocurra este fenómeno de transformación no es de índole material -en una etapa posterior a la satisfacción de las necesidades básicas!
La mano que recibe no quiso participar de este texto porque su cachet no le pareció justo.
La mano que da se exilió en silencio y sin astucia en el Four Seasons de Capital Federal, precisamente en la Mansión de La Extinción.
El dinero no sabe a metal ni a pollo frito. El dinero no sabe. Sólo exige y jura lo que no puede sostener en el tiempo. ¿Por qué la gente que aparece en los billetes está muerta?
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